- Qué dolía
- Una academia de danza con tres sucursales y 500 familias cobra en efectivo, como muchas en Monterrey. Creció más rápido que su libreta: cobros, asistencias y pagos a maestras se llevaban a mano en cada sucursal, y juntarlo todo para la dirección costaba horas cada mes.
- El robot
- Un sistema hecho a su medida donde cada peso que entra deja evidencia: la mamá recibe su recibo digital en el momento de pagar, el corte de caja es ciego, cada recibo lleva folio, y a las maestras se les paga por las clases que de verdad dieron. Sin quitar el efectivo, que no era negociable.
- Qué pasó
- Un solo lugar que dice cuánto debe cada familia, cuánto entró y cuánto se pagó, en las tres sucursales a la vez. Las mamás tienen su estado de cuenta en el celular y la dirección ve su negocio completo sin esperar al cierre de mes.